¿Que mayor renuncia que renunciar
a una
fe?
Si primasen nuestras debilidades
y nuestras
profundidades sería demasiado
fácil.
Todo absoluto -personal o abstracto-
es una
forma de escamotear
los problemas; y no
sólo los problemas, sino también
su raíz, que
no es otra que un pánico
de los sentidos.
Dios es una caída en perpendicular
sobre
nuestro espanto.
Pero incluso sabiendo que
nada puede llevar
a nada, que el universo
es solamente un
subproducto de nuestra tristeza,
¿por qué
sacrificaríamos ese placer
de tropezar y
rompernos la cabeza contra
la tierra y el
cielo?
Las soluciones que nos
propone nuestra
cobardía ancestral
son las peores
deserciones a nuestro
deber de decencia
intelectual.
Os confieso que hoy he
hecho una renuncia.
Y me he roto la cabeza.
Clitemnestra
~


lo dijo Aura:
has iluminado con tu luz el blog
lo dijo Clitemnestra:
tú eres quien tienes esa luz.
como dice Aura, has iluminado con tu luz el blog, yo me sumo.