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La Coctelera

la razón, estructura de intelección sentiente

22 mar 08

Como buen conocedor spinoziano que es suscribo lo que usted dice y me gustaría destacar estas palabras, que también me dirigía la anterior vez, para poder ahora dar una respuesta más concluída:


Utilizando el "logos", el sentimiento es relegado a su debido sitio, aparte. Sus mixturas están muy bien, son muy bonitas, pero me son completamente ajenas. Llegará con la mezcla de "Logos", "Ethos" y "Pathos" al color gris ceniza de la vuelta a la astrología y la ignorancia”. (Daven dixit)

Por otra parte esta vez usted se atreve a ir con la razón por el camino de la comunicación y el lenguaje y nos trae a wittgenstein y ello le honra y me parece un acierto.

No obstante, voy a dar también ahora mi planteamiento abordando otras filosofías de cómo se puede pergeñar hoy un pensamiento acerca de la razón y de la racionalidad.

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Para no sucumbir al riesgo de “masividad” y de percepción nómica que tiene la concepción de una “actitud natural” ante la vida, por el efecto de la presencia masiva y real de las actitudes primarias en la vida cotidiana hemos adoptado un concepto de “subjetividad” que se lleva hasta sus últimas consecuencias, hasta su “física” realidad.

Efectivamente por socialización primaria aprehendemos un mundo efectivamente dado, en la experiencia directa, como real y mundo nómico, es decir, ordenado y jerarquizado dentro de un lenguaje y de un conocimiento más o menos típico, de receta o formulario y que considera problemático todo lo que tiene un aspecto oscuro o fuera de la presencia nómica y efectiva de las cosas.

Este efecto de masividad y de percepción nómica genera un concepto de subjetividad indefinido, por ello hemos adoptado la última crítica que Javier Zubiri (Inteligencia y logos) hace a Edmund Husserl.

Siendo la estructura de la intelección distintos “modos físicos” de estar ante las cosas -o siguiendo el lenguaje que nos ofrece la psicología contemporánea, serían modos de asimilación física y de integración orgánica sobre la información que recibimos de las cosas (M. Merlau-Ponty, J. Miller).

De estos modos, la “razón” sería uno de ellos, como también lo es el “lenguaje” (el logos) y la “afección primordial”.

De esta forma el efecto radical que tiene establecer la “primera impresión” en cada uno de esos modos -pues la impresión primaria tiene así mayor riqueza de contenidos que en sus sucesivas actualizaciones, aunque éstas puedan ser luego más exactas o adecuadas con su realidad actual pero se adecuan sobre la base de aquélla impresión primordial.

De esta manera se postula un determinismo desde la primera y física percepción de una cosa, según sus modos físicos, es decir, se trate bien de un “sentir primordial”, bien de una “alteración lógica” por medio de relaciones o del lenguaje, o bien finalmente como una determinación fundamental de la “razón”.

Del modo cómo sea esta aprehensión primaria así se originan las posteriores, aunque a veces corremos el peligro de encerrarnos en un universo de sentido como en un “hortus conclusus” del modo que ello puede originar conductas desviadas de la realidad o distrofias,al escapar del sentir libre.

En cuanto al problema de la “objetividad” y de la “causalidad” del conocimiento no tiene otra entidad que la de ir situando los distintos modos de “estar” en la realidad. Se trataría de convertir una tipificación social en el proceso de sus unidades de conciencia subjetiva y en internalización de la conciencia.

El mismo proceso de la tipificación objetiva de la norma lo haríamos coincidir con los distintos niveles de la estructura intelectiva, que son: la “afección primordial”, el “lenguaje” (logos y relación) y la “racionalidad” (o fundamentación), en los procesos de comunicación entre realidad y mundo social, y entre las estructuras del lenguaje y la racionalidad.

El problema quizá está en la definición de los sujetos como algo separado de su objeto, tal ocurre en un racionalismo como el kantiano o como si al contrario no hubiese más objeto que percibir que la pura percepción, lo que ocurre en un subjetivismo.

Más bien hay que definir el sujeto como producto también de sus objetivaciones y, por tanto, como producto social (Peter Berger) y de la función ideológica del lenguaje (Adam Schaff) y de las tipificaciones sociales y la burocracia (Jack Goody). En este sentido su objeto es también una percepción real suya pero en tanto que real no es sólo del sujeto. También las leyes científicas obedecen a la posibilidad de orientación lógica, pero esta orientación depende de una acción de sentido y se origina en el sentir.

Por tanto, no hay sujeto y objeto sino unidad estructural de afección de sentir y realidad. Sabiendo que “la” realidad es un constructo, un concepto construido también y que de ella se toman sus notas percibidas en una unidad y en un momento de la aprehensión “actual” de lo real.

Tanto el criticismo racionalista, como el subjetivismo, como el realismo ingenuo, no acogen este sentido de la realidad, sino que toman las notas de la realidad respectivamente como “objeto”, o como “sujeto” bien como “cosas” cuando son cualidades sensibles.

De este carácter de actualidad van a derivarse conceptos tan importantes para la lógica de la argumentación como la “coherencia”, la “consistencia” narrativa y la “adecuación” a un proceso intelectivo.

La necesidad es un “valor” y una categoría lógica de actualización distinta que la obligatoriedad pero ambas son modos de actualización de la fuerza de la realidad. La obligatoriedad sería un modo de ulterioridad sobre la necesidad, toda norma de obligatoriedad tiene intrínsecamente una condición de necesidad -o “modal” de contingencia o posibilidad- pero no a la inversa.

Por ello cabe decir de un valor moral que puede ser un “hecho moral” desde el momento que se realiza efectivamente en la realidad y puede ser observado por todos como un hecho evidente de que estamos ante una pauta o un comportamiento que se constata, eso es para mí un hecho moral.

Otra cosa es que quiera hablar de un derecho o una moral que no se cumple, ahí no hay hecho. Sólo existe el hecho de su tipificación objetiva, pero como tal se ve que no es eficiente o por desuso se ha invalidado a sí misma.

Sólo desde una epistemología ingenua se puede creer que los hechos no pueden convertirse en valores y viceversa los valores no pasan a ser hechos. Otra cosa es que los operadores lógicos del lenguaje los usemos con distinta funcionalidad. No es posible postular un mundo de hechos como diferente de un mundo de valores, es una falacia (otras veces se ha hablado de la falacia naturalista -Hume- pero su contraria también lo es), debido a una mala comprensión del modo en que opera el lenguaje valorativo (Searle, Frankena).

De los hechos sólo se puede predicar la verdad/falsedad, está bien, es así. Pero Leibniz ya dejó constatado en esta lógica que siempre cabía la posibilidad de un “tercio excluso”, es decir de algo totalmente diferente por pertenecer al concepto de lo “indeterminado”. Pues bien ahí es donde se incluye esa realidad y ese concepto que permite hablar de algo, de una cosa, que no es ni verdadera ni falsa sino que está indeterminada, generalmente porque se trata de una tipificación social y depende de su valor de actualización social en la realidad, lo cual es de difícil determinación, a pesar de todos los adelantos tecnológicos y estadísticos con que contamos.

De este modo la razón deriva hacia lo “razonable”, depende de conceptos como la habituación o la frecuencia de un lenguaje.

Por otro lado, las normas “no” son enunciados de verdad o falsedad, sino enunciados que “accionan” algo, que están en función de la alteración de algo, que actúa como mandatos e imperativos.

De una norma no se puede decir que es verdadera, y esto es lo más seguro que quizás quiso decir Nieztsche con aquellas expresión. La norma se cumple o no se cumple, de ella sólo se puede enunciar su racionalidad, su fuerza de obligatoriedad, su validez normativa.

Lo que en ningún caso debemos hacer es decir que por que se utilizan determinadas categorías morales o jurídicas estas son necesarias y convenientes e incluso verdaderas. Más bien hay que partir de la justificación de los hechos (y de ahí mi rechazo del platonismo también y del idealismo y quiero que lo entienda y que justifique así que me extienda en el discurso). Más bien habría que partir del contexto social, cultural, personal donde se sitúa la norma y ver si cumple el requisito de fundarla en un valor universalizable que justifique a la norma, y que haga posible que sea argumentable y comunicable su conocimiento de lo real y de su valor moral.

En cuanto a la “razón” usted no me da ninguna definición precisa, se limita a incluirla en el “logos”, lo cual me parece certero pero insuficiente. Y alabo su nivel de introspección filosófica como su intuición en la orientación del pensamiento hacia la historia.

Para que se construya el conocimiento de racionalidad es necesario que se cumplan los postulados de adecuación, coherencia lógica y también conformidad con la realidad (éste ultimo concepto usted no lo ha reseñado y se ha quedado simplemente en el lenguaje absorbido). La racionalidad se puede construir no sólo por “logificación” sino por “modelización” de la realidad y usted debe saberlo para no caer vencido por cualquier positivismo o lógica del lenguaje.

La racionalidad se puede construir, primero, por “modelización” o por la presentación física de la realidad -por estándares admitidos de conducta (taken for garanted), pautas orgánicas-, segundo, por “homologación” o logificación de la realidad y, tercero, por “postulación” o una determinación fundamental. Ambas modalidades se apoyan en tres aspectos de la realidad respectivamente: experiencia libre, sistematización libre y libre construcción.

Pero más que la fuerza de su propia coherencia lógica o de su sistematicidad es la fuerza de “la” realidad lo que está imponiendo una racionalidad u otra.

Por eso para mí es muy importante hablar de la fuerza de modelización de la realidad, y por eso usted me achaca en mi anterior alocución que haya eludido referirme al “lenguaje” para poder definir qué es la razón.

El lenguaje es muy importante para la coherencia lógica de la razón no lo niego pero por ello mismo se corre el peligro de eludir la otra variable: la de la presentación física, la de la primacía radical de la realidad por “modelización”.

Es esto, la fuerza de la realidad, y no el lenguaje en sí -aunque también puede serlo éste por su fuerza institucional que no podemos olvidar-, lo que constituye la dinámica y la alteración constitucional de la racionalidad. Es esto lo que da sistematicidad orgánica a un lenguaje, su fuerza de sentido psico-social y de validez normativa.

Lo que sí efectivamente Nietzsche es en teoría, es un opositor del hedonismo ético, Y en este sentido que albergo aquí, Nietzsche, sí, lo considero un racionalista también, como tú dices, pero no porque haya construido una lógica del lenguaje, ni un sistema de filosofía, sino porque se da cuenta mucho antes que nadie de la clave psicológica y la fuerza por la que se mueven los movimientos sociales. Construye la realidad por “modelización”, es decir, por la presentación de su fuerza, y en cierta manera se da cuenta del “hecho institucional” y de la fuerza que tiene este hecho en la misma experiencia de los pueblos y en la reproducción de ella, así como de los movimientos que se sucederán después, en forma de revolución o de transvaloración ética.

~

En cuanto al problema de la libertad le digo también como le he dicho a Zenon lo siguiente:

La libertad sería una “ilusión”, pero una “idealización” al cabo posible, sí, así es como la veo yo, pues a pesar de nuestros condicionamientos, creencias, genética y ambiente, la realidad es tan múltiple de formas y siempre nos supera con sus leyes -llamémosle así-, que nos vemos obligados a “elegir” de alguna forma entre toda la vorágine aglutinadora que se nos ofrece.

Y ello es así aunque esta “elección” dista un tanto de ser una elección absolutamente libre y sin condicionante alguno. Casi siempre nos debemos a las impresiones primarias que tenemos de la realidad y a las que hemos aprendido en nuestra socialización primaria, o, al menos, debemos partir de aquí, de un conocimiento compartido y aprendido como “recetas” o en forma de historias contadas o modelos, en nuestra primera socialización. De nuestra libertad depende que lo cambiemos precisamente y que podamos alejarnos todo lo que sea posible de él para construir otros nuevos modelos más adecuados con nuestra percepción física de la actualidad.


En este sentido, inteligencia y sentir es lo mismo, es una unidad de intelección sentiente en aprehensión de realidad en actualidad.


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Clitemnestra

La falacia naturalista

Sobre física cuántica

9 comentarios

9 comentarios

  1. 23 mar 2008 | 01:35 AM # lordbyron dice:

    Estimada Shilphide:

    No conozco si tuvo oportunidad de leer mi "refutatio" a todos los ordenes de subjetivismo, fenomenología y crítica del accusatio de la razón en la etapa del siglo XVI y XVII.

    La variable oculta es el lenguaje. El lenguaje tiene todas las complejidades adheridas a los motivos expresivos del ser humano. Es un artefacto creado para y por la comunicación y transmisión de conocimientos de varios tipos. En el plano de lo Real, replanteemos la famosa proposición de ¿por qué llamamos a esto rojo?. Escapando del nominalismo, se necesita una verificación de una regla, un índice en lo Real por el que asignamos el significado al significante. Vemos una tabla de colores en clase y nos enseñan sus nombres. La verificación del aprendizaje es que todos tenemos acceso a la plantilla real, a la prueba verificado a de que aquello que llamaos rojo corresponde en lo real a aquello por cuya frecuencia absorbida por la luz es de color Rojo. Es indispensable tener siempre una regla de verificación en la asignación. Una vez comprendida, si alguien duda de que esto o aquello es Rojo, puede consultar la tabla y verificar si está en acierto o error.

    Avanzando un poco, Einstein a partir de la filosofía de Mach construyó una teoría de la transmisión de información. Es la teoría de la relatividad especial. Creo que es de mutuo interes profundizar en esta teoría y en el concepto de observadores inerciales.

    El axioma de Einstein es que dos observadores inerciales ven la misma física. Es plausible desde que las ecuaciones de la física clásica hablan del mundo de campos de energía y su observación empírica en fuerzas y aceleraciones. Dos observadores inerciales se desplazan mutuamente a velocidad constante. Por tanto no existen entre ellos fuerzas espúreas.

    Ya hablaremos de este tema. En cuanto al nivel convencional de la moral lo tendremos que estudiar con detenimiento, porque, en mi opinión, ya pertenece al estudio de la antropología.

    Suyo desalmado y codicioso

    Lord Gordon Byron

  2. 24 mar 2008 | 01:03 AM # clitemnestra dice:

    Sí tuve la oportunidad de leer su refutatio a tiempo, y este texto viene a ser como el ejercicio de la contra-refutatio. Está escrito para responderle y también para dar una definición más distendida y ampliada del concepto de razón. Y entro a tocar determinadas filosofías contemporáneas. Desde la sociología del conocimiento (Berger) al análisis del lenguaje como hecho institucional (Searle).

    Me parece acertado lo que dice sobre el lenguaje, al acceso de todos a un aregla de verificación para poder asignar el mismo significado al mismo significante. Esto en los colores o en la percepción de determinadas notas sensibles parece que no crea problema. El problema es cuando se trata del lenguaje valorativo hay que tener un paradigma, un código interno de conductas donde tomar el modelo.

    Y lo que avanza sobe la teoría de la relatividad especial de Einstein me parece muy interesante. Precisamente el hecho de la relatividad es lo que permite crear un campo de fuerzas y aceleraciones diferentes. Pero mis conocimientos centíficos son limitados y todo lo que se descubra en ello pues se lo agradeceré a usted, al menos todo lo que dice sobre los observadores inerciales.

    En cuanto a la Etica de Spinoza está considerada entre las llamadas éticas teleológicas. Estas establecen que las acciones humanas han de juzgarse de acuerdo con un télos, fin o meta, y ello no implica necesariamente que este fin consista siempre en el placer, bienestar o felicidad.

    Desde Platón, Aristóteles o Cicerón en la Antigüedad clásica hasta nuestros días: la felicidad colectiva es compatible con la libertad y la excelencia individual.

    Como afirma explicítamente Nietzsche -en teoría oponente radical del hedonismo ético-, “yo amo a aquel cuya alma se prodiga y no quiere recibir agradecimiento ni devuelve nada; pues él regala siempre y no quiere conservarse a sí mismo”.

    El alegato de Spinoza a favor de la pasión generosa en ética es el que indica que “la felicidad no es un premio que se otorga a la virtud, sino la virtud misma y no gozamos de ella porque reprimamos nuestras concupiscencias sino que al contrario podemos reprimir nuestras concupiscencias porque gozamos de ella” (Spinoza, Ética, proposición XLII).

    Es precisamente esta generosidad en el goce compartido que tanto algunos autores contemporáneos tanto neokantianos como neoutilitaristas han dado en marginar bajo el rótulo de deberes supererogatorios (es decir, excesivos y no exigibles), lo que confiere a las éticas teleológicas clásicas su mayor atractivo.

    ~

    Gracias por haber mostrado interés por este artículo que empecé a elaborar ya hace algunos años para mi tesis -siempre en tentativa-, y que tenía para mí entonces mucho sentido.

    Y seguiremos dándole vueltas a muchos de estos conceptos que significan adoptar una terminología más adecuada al uso de los tiempos.

    La antropología sin duda aporta una información, al igual que la sociología, y la psicología. Más que una ética de las convenciones, o de la comunicación, realmente necesitamos también, como decía Aranguren, una ética intrasubjetiva, una forma humana de recuperar al sentido de la mismidad y del otro, tal vez esas técnicas que usted enseña sobre aprender a estar en silencio y en una disciplina corporal, sea una forma útil para iniciarse en ese camino.

    Suya, encarecidamente

  3. 27 mar 2008 | 05:43 PM # zenon dice:

    Apreciada Clitemnestra,
    Interesante debate este.
    Dificultades en librodearena.com me tienen una tanto desconectado (totalmente desconectado) estos últimos días.
    El saber y la belleza quizás tengan algo en común. Nietzsche, no era un magnifico esritor en vano: lo que se dice en el Zratrustra no se puede decir de otra forma: es uno de los pocos casos en loe que el manual es de escasa utilidad (para lo demás sigo recomendando leer manuales antes de coger empachos mentales con textos de profesionales. El uso excesivo de vocablos retorcidos fuera de su contexto provoca dolor de cabeza, ya sabes...)
    Ello no implica, por otra parte, que no de respuesta a las interesantes palabras que nuestro común contertulio don Raven, me dirige en tu blog. ¡Son de una agudeza admirable!
    Gracias por tus palabras.
    Ocurre que no quiero abusar del espacio que mucho más sensatamente tienes en libro dearen y aquí.
    Como zenon y sólo a efectos de debatir he abierto espacio en la coctelera.
    En un orden de cosas más interesante: me dijiste que habías escrito algo sobre Zenón de Citio. No lo encuentro ¿donde está?
    Un abrazo de tu
    zenon (ligeramente esleata...)

  4. 27 mar 2008 | 07:35 PM # clitemnestra dice:

    Ruego excuses mi despiste, creé un nuevo artículo o lo confundí con un comentario y no te di la dirección exacta.

    http://sylfide.blogspot.com/2008/03/la-escuela-de-zenn-y-el-estoc...

    Esta es la dirección.

    Además te diré que prefiero la filosofía de Pirrón, una sabiduría de humoradas, el primer escéptico de grecia, que una metafísica para monos, o esa sabiduría desenfrenada de quien no perdona que otros podamos vivir acá de sus verdades y sus arrebatos. No lo digo -en serio- por nadie personal, sino por la filosofía que venció y se impuso al escepticismo y al estoicismo, por la verdad cristiana, y por san Pablo, que es el espíritu ardiente, y las garras de un profeta.

    Y decir esto es como decir, los templos, y la administración con sus reglamentos. Tendríamos que esperar muchos años, siglos, hasta que de nuevo amaneciera una luz de escepticismo en el pensamiento que emergiera una posibilidad a la razón.

    Gracias por tu comentario, y no lo tomes más que como una humorada de otras a las que habitualmente Daven nos acostumbra a hacer. Aún cuando a veces sean pesadas.

    Afectuosamente.

  5. 27 mar 2008 | 07:41 PM # clitemnestra dice:

    Por cierto, Zenon, no olvides dejarme tu dirección de la coctelera, pues no la tengo.

    Gracias

  6. 27 mar 2008 | 10:20 PM # clitemnestra dice:

    No quiero parecer tampoco una cínica, pero no quiero dejar de decir que insisto en la gratitud a Daven, y en su visión de la filosofía y de la historia. También yo muchas veces he aprendido y recogido muchos de sus aciertos en historia, filosofía y en otras disciplinas del pensamiento.
    Ruego por favor no hagamos de estas diferencias algo personal. Ni tampoco yo creo que deba definirme ante ellas. Creo que estamos de acuerdo en que aquel tiempo presocrático se quedó en un proyecto inmadurado, y nada más. Como tantos proyectos.

  7. 27 mar 2008 | 10:45 PM # clitemnestra dice:

    Se entiende por filosofía presocrática la que incorpora las escuelas milesia, eleática, los sofistas y la escuela atomistas, y su cronología va de 640 a. C. a 370 a. C.

    Tales, Anaximandro, Anaxímenes, pertenecen a la escuela milesia.

    Jenófanes, Parménidas, Zenon de Elea, Meliso, forman parte de la escuela eleática.

    Pitágoras, Haráclito, Anaxágoras, Empédocles, no tienen una ubicación en una escuela, más bien se distinguen por se los “precursores” del cosmos pues buscan el principio generador de todo lo que existe.
    Leucipo, Demócrito pertenecen a la escuela atomista.

    También caben señalar las escuelas que ya son contemporáneas o post socráticas que se llaman “cínica” que nace con Antístenes y se continua en Diógenes.

    Y la escuela escéptica que nace con Pirrón. Se conoce su existencia a través de su discípulo Timón y, según cuenta, era tan radical en su postura que negaba que se pudiera llegar a los primeros principios de la deducción aristotélica. (Aunque no era tan radical como Antístenes que renunció a toda clase de filosofía.)

    La doctrina de Antístenes es fragmentaria, aunque Diógenes Laercio informa que escribió extensamente. Se sabe que, como los eleáticos, negaba la realidad de las cualidades, puesto que implicarían que un determinado ser es y no es lo mismo al mismo tiempo. De Antístenes es la primer definición conservada del enunciado como "aquello que dice lo que algo es o era" (Diógenes Laercio VI, 3).

    Antístenes escribió poco sobre ética, prefiriendo predicar el ascetismo y la simplicidad con el ejemplo. Defendió una teología negativa, afirmando que el dios no es como las cosas, y nada de lo que pueda decirse de ellas puede afirmarse de él. Aristóteles y Platón muestran poco aprecio por su filosofía, afirmando que era incapaz de comprender las sutilezas de la dialéctica.

    Antístenes desencantado de la filosofía existente, perdió la fe en ella. En esa situación se hizo discípulo de Sócrates. Su entusiasmo por la disciplina socrática lo llevó a fundar una escuela en el santuario y gimnasio de Cynosarges; el nombre del lugar (probablemente de κυων αργος, kyon argos, "perro ágil") es uno de los probables orígenes para el mote de cínicos (en griego κυνικος, kynikos, "similar al perro"). Sus discípulos se contaban sobre todo entre las clases populares, debido a la simplicidad que predicaba. Su vestimenta —capa y báculo— se convirtió en el uniforme de la escuela.

    ~

    Clitemnestra, ex-escéptica y perpleja.

  8. 27 mar 2008 | 11:55 PM # zenon dice:

    petons.

  9. 28 mar 2008 | 11:30 AM # zenon dice:

    Apreciada Andrómeda. por no hurtar espacio aquí, sigo mi pensar con vos y nuestro común amigo virtual, en
    http://www.lacoctelera.com/zenon

    Hace días que no consigo entrar en librodearena. Espero que se soluciones pronto. el tema. Permíteme que insete aqui otro comentario en respuesta a la última y divertida chanza que raven hace en tu blog en el frágil libro de arena. Pra lo demás, en el futuro, en la coctelera (aunque los textos de índole literaria espero poder seguir insertándolos en librodearena, cuando remedien el entuerto informático)
    UN beso.
    . Apreciado Raven.
    Aún no he empezado a reírme; cosa que vos si hacéis.
    Hacer chistes cuando nos faltan los argumentos, recurrir al comentarios despectivos presumiendo cual imberbe de saber ingles (¿y sánscrito o mandarín...?) son actitudes que usted ha desempolvado y no yo. El afán ingenuo de la autenticidad le “leer a los autores” es propio de adolescentes románticos que piensan llegar al saber saltándose todos los atajos. Presumir de ello entre personas adultas ¿cómo lo calificaría?
    La recuerdo que, como más arriba le dejo dicho, no sólo a descontextualizado mi texto...supongo que con el afán de exhibirse cual imberbe mancebo.
    Argumentos, argumentos, amigo mío. Yo no los necesito, los uso consciente de su poco valor. Usted, adivino que cree en ellos a pies juntillas. Presume implícitamente de ello. Eso es bueno, cuando falta solidez para vivir en el vacío; no se avergüence de ello Pero tampoco los traicione con tanta ligereza-su existencia depende, hasta mejor momento, de ello- El dogmatismo es el arte de confundir rigor con rigidez. El esfuerzo de tantos pensadores en construir categorías que perfilen la “realidad” (yo sigo prefiriendo hablar del ser, pero para que me entienda...), posiblemente sólo haya resultado en una muñeca rusa de metalenguajes, donde la única diferencia entre la que vemos en el exterior y la que permanece en el interior, se reduce a una cuestión de tamaño, pero nada aportan a la resolución del misterio. En definitiva, un estupenda y magnifica Babel -en la que. Por cierto, algunos nos divertimos y otros se torturan.
    Esa obsesión suya de enfrentar a los eleatas con Leibnitz es, cuando menos, indicativa de su dandysmo histórico. Léase a Horkhiemer y cia. Menos historia y más historicismo, no le perjudicaran en nada. Situar cada cosa en su contexto histórico, aunque no se lo parezca a usted, no es una cosa descabellada.
    No voy a negar, de igual forma, que el juego es permisible incluso recomendable; la descontextualización de los personajes históricos, el crear escenas en las que imaginamos a personajes distanciados por los siglos tomándose una horchata en la misma mesa, me parece una práctica estupenda, sugerente y emancipadora. Pero sólo un tonto puede pensar que es más que un juego y extraer de ello rimbombantes sentencias con pretenciones de ¿verdad?. .. Aún más, es de una petulancia insufrible, propia de aprendices de brujo, en exceso pagados de si mismos.
    La memez de confundirme con mi alias (perdone usía: nick), veo que no se le cura. ¿Qué le vamos ha hacer ¡
    Como le decía, aún no he empezado a reírme. Pero se agradece el profundo sentido del humor que destilan sus textos. Es refrescante, a mi edad, contemplar a presuntuosos adolescentes pavoneándose en la plaza pública, exhibiendo su musculatura, fatuos y convencidos de que su vida será longeva y feliz.
    No me cabe en el melón mayor felicidad que compartir mi alegría con tan sabio maestro como vuecencia.
    Deseándole que se recupere lo antes posible de las fiebres contraídas en Missolnghi, cuyos lamentables efectos aún se aprecian en el romo filo de su prosa, reciba un cordial saludo,
    Pelón, neutrón, filón, tifón, pescozón, bribón, corazón de melón, etc.
    o...zenon (pero no ese, no ese...)

    (pdta: ¡uy, gracioso me ha quedao!)

    http://www.lacoctelera.com/zenon

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