madres e hijas
22 mar 08
madres e hijas

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madres e hijas

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Mi muy querida amiga, ya sólo con el apartado f) "No contentarse con describir, reproducir o repetir lo ya existente; saber inventar o imaginar lo que aún no ha tenido lugar." el cambio se realizaría, y no sólo en lo que concierne al tema que trata, fíjate si se aplicara a la política, por ejemplo.
En el último párrafo mencionas la relación madre e hija, te comento que yo he sido testigo por mi madre y mi hermana, la mayor de 5 hermanos que somos. No sé quien de las dos es más machista -en su relación recíproca-, pese a ser las dos mujeres de fuerte carácter y muy independientes. Lo que te digo es que mi madre tiene la cabeza bien amueblada, y mi hermana debía estar en su sitio. Lo gracioso es que mi hermana, joven, riquísima en experiencias -muchos viajes, muchos amores-, también está convencida del papel que ha de jugar nuestra madre, el tradicional.
Mi madre decía:
-Le ha tocado nacer mujer, y es lo que hay.
Mi hermana decía:
-Mamá ha elegido esta vida.
Yo contestaba:
-No, esa vida es la que había, y si ahora no quiere... ¿qué?
El problema entre madres e hijas es que las dos están cómodas con el papel tradicional de la otra, y no con el propio. Ahí hay tensión.
Claro que te cuento un caso concreto, no generalizo.
Un abrazo, creo que en Sevilla se ha vuelto a estropear la ilusión con lo de las procesiones, lo siento.
Nos ha tocado vivir un momento, al menos, las mujeres de mi generación, que ya vamos por los cuarenta, que nuestras madres cumplían la función tradicional del papel clásico de la mujer. En mi caso hemos tenido que ser nosotras las que hemos tenido que volvernos a la madre para poder rebelarnos y entender lo que nosotras sentíamos como mujeres.
Ahora con las nuevas generaciones no sé cómo será, tal vez están más cerca los papeles, no se crea esa rivalidad que por una parte yo tuve que sostener con mi madre, y también que tú justificas en el caso de tu hermana mayor, por su carácter fuerte.
A veces también se produce el papel de las genealogías cruzadas, el de padre e hija y el de madre e hijo, nos apoyamos en el modelo contrario. En mi caso reconozco que fue así, sobre todo en cierto momento de mi vida, influida por la posición social, los estudios, etc.
Pero aún así hay un momento en que madres e hijas se deben encontrar y volverse la una a la otra para reconciliarse con algo fundamental de lo que somos, en nuestra identidad femenina. Es así.
Yo fui a buscar a mi madre en un momento en que quizá ella no me prestaba mucha atención. Pero después me di cuenta que ella me lo agradeció y que quiso también buscarme después a mí y darme consejos que me fueron útiles.
Un beso
A veces los condicionantes que vivimos ciertas mujeres es lo que nos olbiga a tomar ciertas medidas, al menos a educarnos en unos nuevos valores. Estoy de acuerdo contigo que las relaciones humanas deben expresarse libremente para poder crear algo verdadero. Normalmente las madres y las hijas comparten las cuestiones referidas a los niños, las comidas, el arreglo personal, y algunas de sus aventuras amorosas. Pero esos no son objetos que les definan a ellas, ni que sean intercambiables.
Y es útil poderse comunicar a propósito de las realidades del mundo, poder intercambiar alguna cosa.
Las mujeres deben hacer que se reconozca su diferencia. Deben afirmarse como sujetos portadores de valor, hijas de madre y de padre, respetuosas del otro en ellas y exigiendo de la sociedad idéntico respeto.
Gracias por tu visita, un beso!
Te he encontrado !!!!!!!!......Qué bien !!
Soy madre y quizá por mi rebeldía innata no soy una madre de manual. Desde el mismo momento en que mis hijas nacieron empecé a despedirme de ellas, pues siempre entendí que son seres independientes de mi, no una prolongación mía. Yo estoy ahí, pendiente de ellas, pero sin entorpecer su evolución. Su mejor escuela será su propia experiencia. Muchos besitos.
Gracias, Zarza, por tu comentario que valoro igualmente mucho por tu experiencia como madre. Un beso!