La gente se cree que yo no soy fuerte, pero es que la energía normalmente se me va por otros sitios. Y se me escapa. Pero sí soy fuerte, más de lo que ellos creen.
Es la vida, que es arbitraria, compleja y complicada. Hoy el mundo no es de los que tienen complejos y tenemos que espabilar. Los que andan con complejos o prejuicios de culturalidad, de nacionalidad, o incluso de pretendida intelectualidad, esos no dan el pego, hoy día ganan los que no tienen ninguna crisis ni complejo, ellos son los que andan libres, a los que pertenece de verdad un suelo o una patria.
El mundo no es de la gente con escrúpulos, hoy el mundo es de los arbitrarios, de los que llevan acciones contrarias y dobles, de los que se alzan y se bajan para pedir y para afirmar su ser. Es una locura, pero es así.
Es más difícil “aceptar” que “dar”, ahí es donde radica la dificultad, creo yo, en su mismidad, es la sabiduría de la madre la que nos falta por aprender. La madre está abierta a recibir siempre, qué mejor ejemplo nos puede dar, o nosotros mismos daríamos este ejemplo si lo practicáramos, si lo lleváramos a cabo en cada momento.
Por un lado la receptividad maternal y por el otro la afirmación del mundo sin lazos con él, como un desalocado y arbitrario encuentro con él.
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Clitemnestra

La madre es el principio y el fin. La serenidad es la fuerza que da empuje para seguir sin perder tiento en momentos adversos.
El fuerte está sobre sus pies de barro. Resistir sin caer, aunque te balancees y te bandeen.
Besos :)
Amiga mía,
Lo has clavao, que se dice en vulgata.
Es cierto, hoy en día la vulgaridad se impone. La excelencia es arrojada a la cuneta, infamada y calumniada. El que se esfuerza es sospechoso, si lo hace fuera de la utilidad política y socialmente "correcta".
¿No ha sido siempre así? Esta sería la cuestión. Tengo para mí que, en otras épocas, le excelencia se cultivaba sólo en las clases dominantes (las explotadoras, si se quiere). Pero siempre me ha sorprendido, leyendo biografías de gentes siglos pasados, que los que accedían a los estudios, ya niños, con diez u once años, habían leído a Ovidio o a Homero ¡¿Cómo un crío de esa edad puede leerse tales cosas que, hoy, matarían de aburrimiento al 99,99% de los ciudadanos!? Lo ignoro; pero conozco a algunos pocos que se tragaban unos tostones a esas tempranas edades...están mal vistos, y deben ocultar tan feos vicios de infancia viendo treinta veces la Prety Women esa.
En cuanto a la madre: la madre es la Muerte. La madre de los héroes, la madre de los valientes, la madre de los reyes...Ellos no temen a la muerte: una muerte gloriosa, ejemplar es su anhelo. Dejar en la memoria de las generaciones una gesta inmortal, la vida entregada por el honor o la patria...
Para el populacho la madre es la que nos dio el pecho, la que nos enseño urbanidad, educancia y, sobretodo, a obedecer. El populacho, odia la muerte. Para él la religión de la mediocridad, en la que la salvación la pone otro, un héroe, el que entrega su vida por nosotros...
No es que yo crea en esto (ya sabes que divago...) pero un discurso capaz de engendrar tal belleza, algo tendrá que merece ser salvado.
En ese sentido, la educación que se imparte y planifica para las masas de futuros trabajadores, no pretende la excelencia porque no la necesitaran nunca, pues el objetivo que deberán tener en sus vida es un salario lo mayor posible, dentro de un orden.
Y algunos tontos creímos que la democracia llevaría la cultura de la excelencia a las capas populares. Soñaba con filósofos que al mismo tiempo fueran zapateros, con poetas que movieran las máquinas de las fábricas, con geómetras que trabajaran de dependientes en un ultramarinos o teólogos camioneros. Hoy esas ideas causan risa, cuando no escándalo. "¡Eso, gritan enfurecidos, no es rentable.!"
No sé, no sé... pero algo huele mal en los ministerios de educancia.
¿No empezaran a sobrarnos didactas adictos a Piaget?
No se; pero es un milagro que aún queden gentes como vos y Raven y tantos otros que voy encontrando por acá.
Un beso
zenon
(pta: contesté a tu último y amable comentario
http://www.lacoctelera.com/zenon/post/2008/04/01/inicio-actividad... )
Hola, me congratula saludar a nuevos y viejos amigos.
Ana, cuánta verdad es lo que dices y tan bien, gracias.
Zenón, es muy complicado en verdad. No me gustaría decir que todo es vulgaridad, ni que se tratase de una igualación por abajo.
Se trata de que nadie nos puede recoger nuestras vestiduras y que nos la tenemos que apañar para hacerlo nosotros casi todo. Sería como mezclar el ideal guerrero y el del señor en un sólo prototipo de hombre, un hombre más completo y mas insobornable si cabe. Pero por lo mismo dado a toda la clase de estrategias y vericuetos con los que la racionalidad campea por sus propósitos.
Pero no soy pesimista de todo con respecto al hombre moderno y a su capacidad de mantener como lo ha hecho desde hace tiempo la gran valía y el acervo cultural propio.
Pero sí creo que está falto de valores, en definitiva, y que no valora a la madre, sino como un cuerpo que se consume, que no valora siquiera al padre, ni a su nombre, se desposee y se posee de él como bien le conviene.
Y así estamos. Pensemos bien qué alternativas hay. A mí me da la sensación que tú has optado por la vida cerca del campo y una vuelta a una forma más natural y más alejada de la tecnología y el consumo.
Me alegro mucho de tu comentario, ya leí el tuyo también en su momento, y a la espera quedo de tu inicio en la actividad del pensar y coincido con esa definición que adoptas de lo que consiste esa actividad.
Un abrazo para ti y otro para Ana.
Pd: Quiero sólo, Zenon, corregir que el nombre de nuestro amigo común no es Raven, sino Daven.
Hola,
ya sabes que mi razonar es algo triste...
mi fe en el hombre contemporaneo no cambia. Si me permites la humorada, es la misma fe que tengo en el hombre que ya pasó.
gracias por tu comentario
un beso.