La gente se cree que yo no soy fuerte, pero es que la energía normalmente se me va por otros sitios. Y se me escapa. Pero sí soy fuerte, más de lo que ellos creen.


Es la vida, que es arbitraria, compleja y complicada. Hoy el mundo no es de los que tienen complejos y tenemos que espabilar. Los que andan con complejos o prejuicios de culturalidad, de nacionalidad, o incluso de pretendida intelectualidad, esos no dan el pego, hoy día ganan los que no tienen ninguna crisis ni complejo, ellos son los que andan libres, a los que pertenece de verdad un suelo o una patria.


El mundo no es de la gente con escrúpulos, hoy el mundo es de los arbitrarios, de los que llevan acciones contrarias y dobles, de los que se alzan y se bajan para pedir y para afirmar su ser. Es una locura, pero es así.


Es más difícil “aceptar” que “dar”, ahí es donde radica la dificultad, creo yo, en su mismidad, es la sabiduría de la madre la que nos falta por aprender. La madre está abierta a recibir siempre, qué mejor ejemplo nos puede dar, o nosotros mismos daríamos este ejemplo si lo practicáramos, si lo lleváramos a cabo en cada momento.


Por un lado la receptividad maternal y por el otro la afirmación del mundo sin lazos con él, como un desalocado y arbitrario encuentro con él.


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Clitemnestra