lo dijo andrómeda 5 Junio 2008 | 04:45 PM

Como argumenta Kant que cada uno desee espontáneamente ser feliz esto no puede constituirse en un deber ya que el deber “implica coerción hacia un fin aceptado a disgusto”.

Como resulta evidente se contrapone a toda la tradición ética, desde Platón hasta Mill, estos aseguran que el deber sólo puede basarse en aquello que haríamos con gusto si poseyésemos la capacidad de amor, amistad, desprendimiento, generosidad o empatía suficiente.

Es cierto que la insistencia en el respeto a los demás ocupa el primer plano en la ética kantiana. Según una de las formulaciones del imperativo categórico se nos indica “obra de tal suerte que uses la humanidad tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio”, “porque el hombre no puede ser utilizado únicamente como medio por ningún hombre sino siempre a la vez como fin y en esto consiste su dignidad”.

De este modo para Kant ningún sentimiento placentero puede anteceder al cumplimiento del deber ya que éste es patológico y sigue el orden natural, que para él está reñido con el orden moral.

Cuando se erige la eudemonía, el principio de la felicidad, en vez de la eleuteronomía, el principio de la libertad de la legislación interior, entonces la consecuencia es la muerte de toda moral.

De este modo el antihedonismo kantiano no es siempre igual de contundente, pero sí excesivo por lo que se refiere a la búsqueda de la felicidad personal.

Bueno, traigo esto a colación de vuestro concepto de deber y moral.

Yo creo que si Ana Belén fuera un futbolista se la respetaría más, pero esto no es como Francia, un país que respeta a sus propias artistas y actrices.

Pasen una buena tarde! Sweets friends!

doom on!

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andrómeda